martes, 22 de febrero de 2011

Hojas secas en verano


Los tiempos cambian, las hojas secas del ayer, propiedad exclusiva del otoño, hoy son moneda corriente en el verano.

Hojas Orientales de los árboles, hojas luminosas del ayer, nutriéndonos de los rayos solares, acompañando la fortaleza de su esplendor, aunque el viento sople, así golpearan grandes turbonadas, estábamos allí, inamovibles, consolidando esa estructura fenomenal de la naturaleza.

Transitan los vientos, por el sur, otros vienen del norte, algunos del este, de repente del oeste, ya las hojas no permanecen en el árbol, ni siquiera se limitan a levantarse para volar y reclamarle a la inmensidad natura, aquellos principios prometidos y añorados.

Hojas secas, nacidas de las entrañas mismas de raíces colosales, semillas enormes que marcaron nuestras existencias, muchas cayeron en sus denodados intentos por ver los frutos de su obra majestuosa.

Solitarias las hojas, transitamos marchitándonos, sin recuperar nuestras esencias, en los mismos lugares, similares rincones sin dejar que los vientos nos soplen embravecidos, movilizándonos hacia esa rebeldía necesaria y olvidada.

Solitarias hojas, sin mancomunarse, sin decidirse, sin manifestar, acaso como un sueño profundo, entregándonos a los vientos nuevos, esos vientos resistidos en anteriores estaciones. ¡Solitarias y abandonadas hojas Orientales! ¿cuándo recuperaremos la rebeldía otoñal? ¿cuándo encausaremos aquellas sendas naturales de los lineamientos olvidados? ¿en que momento el pampero acariciará por el Nunca Mas hojas secas en verano?

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