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viernes, 4 de marzo de 2011

Gastos comunes


En mi edificio somos veinticinco apartamentos, de los cuales diez son propietarios y el resto son inquilinos. Los gastos comunes son repartidos igualitariamente independientemente de los recursos gastados por cada habitante del edificio. Injusto por momentos, hay quienes constan de familias numerosas que gastan mucho más y hay quienes viven en soledad, por lógica un apartamento gastará mucho mas que el otro, las remuneraciones de cada apartamento son dispares, el tributo es el mismo.

Existen profesionales, comerciantes, empresarios, maestras, estudiantes, desempleados, amas de casa y sabios jubilados, que conviven día a día con los avatares circunstanciales de la vida común y corriente en nuestras existencias.

La comisión esta distribuida por un presidente y representantes que pujan por la distribución de las riquezas, autoridades elegidas mediante reuniones democráticas establecidas con anterioridad.

Allí se establecen normas y escalas distributivas acerca de los sueldos para los empleados del mismo, limpiadora, sanitario, portero etc.

Existe un administrador, es quien se encarga de cobrar todos los tributos, autoridad por momentos oculta, que acepta o rechaza cualquier intento de reforma pactada o elaborada por toda la comisión edilicia. No solamente se encarga del nuestro, tiene a su cargo centenares de edificios, acumulando un poder tremendo.

Cuando se piensa reformar, primero debe saltear etapas, cada reunión pactada con anterioridad recibe propuestas, estas son analizadas minuciosamente antes de ser elevadas hacia el órgano y fondo central, el administrador.

También nuestro edificio consta de inversiones, tenemos un enorme cartel publicitario que muestra un enorme Whisky importado, dicha inversión trajo aparejado serias discusiones; luego de llegar a aceptar la propuesta, con el aval del administrador, el cartel continuó mucho tiempo allí, hasta que la empresa quebró, ello nos trajo aparejado serios inconvenientes, contaminó nuestra azotea, vino a resultarnos pan para ese momento hambre para el mañana.

Contamos con habitantes disconformes, esos que patean, no proponen cambios y jamás aceptan integrarse a la estructura democrática para pujar por los cambios solicitados y reclamados. Nuestras disconformidades son debatidas entre todos, discutimos, pataleamos pero jamás se nos ocurre analizar el factor de arriba en nuestra escala democrática.

Hay serios alcahuetes esos que alaban al presidente, otros que se acercan para recibir contemplaciones, pero el común denominador es callar y aceptar la estructura establecida.

A los rebeldes, quienes pujan por transformaciones certeras y revolucionarias los aislamos, el presidente suele decir, “te quiero ver a vos parado en este lugar”, “el del 301 esta loco”, “no hay que darle bolilla”.

Nuestro ascensor esta averiado, los técnicos dicen que el sistema esta quebrado, hay personas que viven por ejemplo en el sexto piso, y en ves de llegar al piso solicitado quedan en el séptimo, otra falla en el sistema es que algunos quieren acceder al segundo piso y quedan en el primero. Hay veces que ni siquiera se limita a moverse, queda estancado allí.

Contamos también con una falla sistemática, ya establecida desde los comienzos, el ascensor no llega jamás al octavo y último piso, no está construido el carril que conduce a la cima del edificio.

La escalera tiene averías en todos los escalones, dificultoso es su tránsito ante la demanda edilicia.

El otro día un sabio jubilado cansado de la realidad en nuestro sistema, me comentó: “¿botija no te das cuenta que el problema está arriba?, nos pasamos años y años discutiendo fórmulas para distribuir nuestros recursos y no nos damos cuenta que el problema está en quién domina las acciones de nuestro edificio, ese oculto, que nos mete la mano en la lata constantemente, lograremos realmente esa libertad y equidad que necesitamos, el día que removamos esa piedra, el edificio logrará llegar a todos aquellos pisos, las inversiones realmente serán beneficiosas para todos y todas aquellas reformas soñadas serán alcanzadas”

domingo, 20 de febrero de 2011

Reloj de arena para las máquinas obedientes del sistema:


El tiempo, ese preciado valor que pasa inexorablemente, ese capital que nos va marcando el deterioro normal de nuestras vidas.

El sistema nos dice las tendencias, nos domina y ejerce todo su aparato represivo para dominar nuestras existencias, nos dice a quién mirar, que consumir, nuestros miedos, nuestros sueños, que es lo que necesitamos para sentirnos felices.

Nos imponen como transitar, cuales deben ser nuestros comportamientos para que la cadena globalizada y mercantil siga su continuo rodaje hasta la extinción total de nuestros recursos genuinos.

La cajita cuadrada, esa que sentimos dominar, que tenemos un control donde enviar mandos para cambiar que señal queremos visualizar, no logramos darnos cuenta, que es ella la dueña de nuestros hogares, mentes pensantes que pasan horas y horas mirando todos aquellos contenidos que quieren introducirnos en nuestras cabezas.

Todo el sistema esta minuciosamente estudiado, no pienses, jamás reflexiones, transita tu vida soñando lo que te ordeno, trabaja, estudia, consume, vive como te digo, el mundo perfecto es aquel que mi mensaje te transmite, no busques trasgredir las normas, porque el aparato represivo te golpeará con los mecanismos disponibles.

Los dueños del mundo, que no son aquellos que elegimos mediante el voto cada puñado de años, son quienes se reúnen en sus grandes cocinas para elaborar las recetas que lleven al planeta hacia sus despiadados intereses.

Así de esa forma, inventan guerras, atentados, enfermedades, grandes crisis, rebeliones populares y todo aquello oscuro y siniestro que nuestras pequeñas y solitarias vidas no logran ver.

Somos máquinas obedientes, dime que hacer y lo haré, dime como ser feliz y buscaré todo mi esfuerzo y empeño en lograr esa alegría superficial, que me transmites por todos los medios de des información masiva.

Mientras tanto, el tiempo pasa como un reloj de arena, la vida se nos va y esta hipocresía mundial nos lleva al des amor, a la falta de comunicación, aquellas bondades genuinas de los seres humanos.

La comunión entre semejantes es ocultada por la soledad, aíslate, reprodúcete, aliméntate, olvídate de la solidaridad, haz lo que tu ser desee y busca tu felicidad (que es la que te ordeno).

El individualismo exacerbado, nos nutren con todos aquellos aparatos tecnológicos inimaginables, trabajamos días, horas y años para conseguirlos, hasta que aparece otro mejor y mejor, así transitamos nuestras penosas supervivencias, sin detenernos, dejándonos dominar, ocultando nuestras esencias, vendando nuestros corazones, aislando nuestros intelectos, nuestra capacidad para analizar, soñar y buscar un mundo diferente, otro mundo posible.

El reloj de arena no se detiene, el tiempo pasa sin pedir permiso, las máquinas obedientes seguimos en esta encrucijada sin salida.

jueves, 17 de febrero de 2011

Carta a un menor “Coloradito” inimputable


Conozco tu vida, se que gozas de una buena alimentación a diario, que tus gustos son contemplados continuamente, que la tierra te ha regalado innumerables privilegios.

Paseas con tu auto importado por las calles de la ciudad, si ves un asentamiento o un conventillo cierras tus ventanas, no oyes ni te conmueves.

Se que este sistema asesino te ha golpeado tanto como a mi, seguramente de una mejor forma, pero sabes una cosa, a ti te golpeó con el valor moral y a mi con el valor material de la vida, con todo aquello que busco y no consigo, yo soy el animal de este suelo, ese maldito ser que le ha tocado comer salteado, ver con dolor mi familia segregarse, alimento el odio a diario y mi futuro se reduce en los rincones mas oscuros de los callejones sin salida.

Con dolor soy consciente que mi futuro es el olvido, apenas si consigo comprender dicho término, porque sé que está y estará en el anonimato, mis sueños jamás serán contemplados.

He asistido a la escuela, intenté educarme, pero mi entorno me llevó a la escuela triste y despiadada de la vida; tu educación regala excelencia, es privilegiada y tiene todo aquellos ingredientes que mi mente jamás procesará.

Busco trabajar, pero no me dan la oportunidad, dicen que no tengo experiencia, que visto desprolijo, que mi léxico no es apropiado.

Intento cuidar coches, limpiar vidrios, pero no consigo rápidamente mis ambiciones materialistas.

En cambio tu, diplomado en lo que se te ocurra, sales al mundo inflando el pecho, tienes lo que deseas, eres un libertario a merced en búsqueda de tu estrella preferida.

Mi herencia se reduce a los nefastos logros de tus padres y abuelos, esas dolorosas recetas neoliberales digitadas por el norte, ese norte que poco le importamos, que anda por allí exprimiéndonos, nutriéndose de nuestra tristeza en favor de sus despiadados intereses.

Tu eres una víctima tanto como yo, quizá tu no te des cuenta, quizá no te importe, estarás mas preocupado por llenar mas y mas tus bolsillos de dinero, por jugar y comprar todo lo que tu mente y corazón disponga, mientras yo, me preocuparé a diario por llenar mi estómago de alimento, ropas de marcas norteamericanas, celulares nobles que les falte hablar y alguna sustancia que alivie esta pesadilla terrenal, este parásito que llevo en mi ser, esta desgracia de verme como el villano de la patria.

También tu buscas evadirte, tienes frustraciones, enojos y el aparato represivo te golpea, te evades de la realidad con polvos de calidad que te llevan a lugares que traigan paz a tu vida.

Tengo tus mismas raíces, amo el fútbol como tu, tengo pasión por ser algún héroe de película holliwoodense.

Miro películas como tu, me nutro de esa violencia sangrienta que nos invaden continuamente, de esa deshumanización pavorosa, esa carencia de contenidos, esas series donde el humilde pobre se convierte en adinerado por casualidad.

Mi ilusión cada semana es alentar ese amor dominguero llamado fútbol, canalizo mi ira, canto odio, despotrico a mi manera este mundo hipócrita que me ha tocado vivir.

Amistades tengo en cantidad, igual que tu, las mías alimentan odio, las tuyas alimentan dinero, mi círculo frecuenta boliches olvidados despotricados y discriminados. Tu entorno recorre todos los rincones suntuosos de los mas hermosos lugares veraniegos de nuestro suelo.

Miro televisión, al igual que tu, quizá no con esos controles remotos dignos del espacio o una película de ciencia ficción, mi cajita cuadrada me muestra el mundo que tu vives, me dice a diario que esa debe ser mi felicidad, me lleno de ira, me convierto rápidamente en un burgués apurado, quiero lo que tienes.

Te veo pasear con todos tus preciados chirimbolos por los sectores de nuestro territorio, vivo al límite, no soy conciente que quizá mañana no este caminando.

El círculo que frecuento me enseñó a odiar esos señores con automóviles de luces, con armas a su costado, que frenan esa desesperación que llevo en mi ser.

En reiteradas oportunidades caí preso, preso de mis errores, de mis faltas, encerrado en centros olvidados, carentes de recursos, me escapo y regreso, entro por un lado y salgo por el otro.

Vivo en guerra ciudadana, armado con ira, jugado en mi existencia, sin futuro, sin presente, con un pasado en el olvido.

Quiero escuchar a mi madre y a mi padre, por las noches desespero, pero jamás están para mi, quiero hablar con un amigo, pero están mas doloridos y ausentes que yo, llenos de esas sustancias que nuestro enemigo del norte exporta para nuestra tierra.

Soy un demonio andante, soy el desperdicio del sistema, lo que se llamaría daños colaterales del modelo asesino, buscas segregarme, quieres desterrarme de este lugar, me odias, me discriminas.

¿alguna vez has pensado en educarme? ¿jamás se te ocurrió darme una oportunidad?

Quieres encerrarme junto a otros que alimentarán más y más mi ira, quieres desterrarme y ocultarme.

Sabes una cosa, no te odio, te entiendo....... eres tan o mas víctima del sistema que yo.

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Wikipedia

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